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Rail Europe propone cuatro destinos idóneos para deleitar al paladar en esta temporada en Francia e Italia, dos de los países más representativos por su gastronomía y la calidad de sus vinos.

La diversidad histórica, arquitectónica y cultural de Europa no tiene límites, de ahí que una travesía por el viejo continente provoca a cada paso gratos descubrimientos y sensaciones. En este singular recorrido, el encuentro con los platillos locales y sus sabores únicos sorprenden de igual forma, intensificando la experiencia integral
del viaje.

Para los viajeros con gran interés en incorporar experiencias gastronómicas a su itinerario, el tren se convierte en el medio idóneo de transporte pues te lleva cómodamente al corazón de esos lugares donde están los productos frescos de temporada. Y si no puedes resistir la tentación de comprar las delicias locales, puedes hacerlo con mayor libertad ya que es posible disfrutar de tus bocadillos a bordo del tren.

Desde platillos sencillos con sabor casero hasta verdaderos manjares gourmet, Rail Europe propone cuatro destinos idóneos para deleitar al paladar en esta temporada en Francia e Italia, dos de los países más icónicos por su gastronomía y la calidad de sus vinos. Son dos rutas de tren muy amigables, con tiempo corto de viaje y una gran variedad de horarios.

Marsella – Sète, la ruta francesa para disfrutar de los sabores del mar – Tiempo de viaje: 1 hora, 56 minutos

Marsella y su tradicional sopa Bullabesa

Una visita a Marsella, el puerto más importante de Francia y del Mediterráneo, debe contemplar un recorrido por su Puerto Viejo, sus pintorescas callejuelas en los barrios de la Panier y del Estaque y su parque natural de Las Calanques. La esencia marítima de su ciudad se representa también en su platillo más tradicional, su sopa Bullabesa, cuya procedencia tiene un origen humilde pero simbólico a la vez. Al concluir su jornada, los pescadores seleccionaban el pescado destinado a la venta y conservaban las piezas menos atractivas para preparar en casa, logrando un guiso sencillo pero delicioso.

Esta sopa Bullabesa se hizo famosa en todo Francia en el siglo XVIII y desde entonces, una regla importante en su preparación es utilizar pescado fresco, generalmente cuatro variantes de la región, que se mezcla con papas, cebollas, azafrán, hinojo, jitomate, perejil, sal y pimienta. El guiso se lleva a punto de ebullición y después se reduce la temperatura y se permite cocinar lentamente.

El platillo se degusta en un solo tiempo o bien, en dos tiempos, primero el caldo en donde se cocinan todos los ingredientes y aparte la preparación de pescados con verduras y hierbas, el cual se acompaña de crutones y de la tradicional salsa “rouille” a base de ajo, migajas de pan, pimiento y azafrán. Sin duda, una delicia de la región de la Provenza.

Sète, la pequeña Venecia de Languedoc

Este encantador puerto pesquero francés se presta idóneo para paseos por sus callejuelas, momentos de relajación en sus playas y un paseo en góndola a través de sus canales que cruzan desde el mar Mediterráneo hasta la laguna de Thau.

La oferta culinaria se centra en pescados y mariscos cuya calidad es excepcional. Destacan especialmente las ostras ya que, a tan solo 15 minutos de la localidad, se encuentra el puerto de Bouzigues, donde hay uno de los criaderos de ostras más importantes de Europa.

Francia es el líder indiscutible en producir y consumir ostras en el viejo continente. Los expertos dicen que el mejor momento del año para degustar ostras frescas son durante los meses de frío con la letra “r”, es decir, de septiembre a abril por lo que esta temporada se pueden disfrutar al vapor, con mantequilla de ajo, gratinadas o bien, al natural, que es la mejor forma de apreciar sus sabores y aromas del mar. El acompañamiento perfecto para este manjar es elegir un vino blanco de la región de Picpoul de Pinet, la mayor región de vino blanco
del Languedoc.

En este singular viaje de sabor, también vale la pena conocer la historia de la ostricultura en la región que se favorece de manera importante por la ausencia de mareas en la zona. Las técnicas antiguas y modernas del cultivo pueden conocerse en el Museo de la Laguna de Thau.

Turín – Alba, la ruta italiana para deleitar a cualquier paladar – Tiempo de viaje: 1 hora, 11 minutos

Turín, ciudad con clara identidad enogastronómica

En este escenario al pie de la cordillera de los Alpes italianos ocurren las experiencias gastronómicas más fascinantes. Una visita a Turín no se explica sin probar un Gianduiotto, un prisma triangular de chocolate negro con una mezcla de avellana de la región o sin tomar un Bicerin, una deliciosa mezcla de café expreso, chocolate y crema de leche, una bebida muy apropiada en los meses de clima frío.

Para la comida fuerte, prueba los Agnolotti, un tipo de pasta fresca rellena de carne o de verdura. Y para disfrutar la tarde en un bar, una buena charla debe acompañarse del aperitivo por excelencia en la ciudad, el vermut, el cual se inventó en Turín en 1786 y hoy día es base para una gran variedad de cócteles. El aperitivo es una tradición de mucho arraigo en el norte de Italia y puede alargarse hasta lo que se llama apericena que se complementa con una cena-buffet.

Alba, punto de encuentro para los amantes de las trufas

Esta pequeña ciudad italiana es como un imán para los sibaritas y los chefs ya que se le reconoce como la capital mundial de la trufa blanca, un hongo muy apreciado que crece bajo tierra con un fuerte aroma y un sabor único. En octubre y noviembre tiene lugar el tradicional Mercado Mundial de la Trufa Blanca de Alba donde se pueden degustar o adquirir las mejores trufas de la región, todas ellas certificadas y entregadas con una carta de calidad.

Un espagueti con finas láminas de trufa rayada es una de las formas más tradicionales de probar este producto gourmet; sin embargo, la trufa es fuente de inspiración para la creación de muchos tipos de platillos y hay una gran variedad de restaurantes que ofrecen un menú a base de trufas que bien puede acompañarse con un vino de la región de Piamonte.

Esta experiencia de alta cocina puede complementarse con la vivencia misma de ir a la caza de las trufas blancas con un experto cazador y un perro entrenado que es capaz de oler el fuerte aroma de la trufa a kilómetros de distancia.

Para incorporar estos destinos gourmet a tu itinerario, nada mejor que viajar con un pase de tren que te da mucha flexibilidad para incluir nuevas rutas sin un desembolso adicional. Una ventaja importante de los pases es que con un pase de adulto pueden viajar gratis dos niños de 4 a 11 años de edad. Para aprovechar este importante beneficio, es necesario reservar el pase para niños junto con el pase de adulto.

Rail Europe

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