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Un convenio de cooperación mutua entre Fecovita y el municipio de Maipú, fue firmado con el fin de revalorizar los antiguos chalets Giol y Gargantini, dos emblemas de tiempos florecientes en la vitivinicultura argentina.

La Municipalidad de Maipú y FECOVITA (Federación de Cooperativas Vitivinícolas) firmaron un convenio de cooperación mutua para la puesta en valor de las denominadas Casas Giol y Gargantini, consideradas un emblema de la industria vitivinícola de Argentina.

La actual sede del Museo Nacional del Vino y la Vendimia, donde se ubican ambos chalets, fue la sede donde el intendente de Maipú,  Alejandro Bermejo y del presidente de FECOVITA, Eduardo Sancho, junto a importantes personalidades de la cultura mendocina, acordaron un convenio de cooperación mutua, para poner en valor estos edificios.

Tanto Sancho como Bermejo destacaron que se dio “un paso importante para cumplir con viejo anhelo de todos los mendocinos y muy particularmente de  quienes valoran y trabajan sostenidamente por resaltar y dar a conocer la importancia de la cultura del trabajo en nuestra provincia”.

A partir de la firma se iniciará un programa paulatino para poner en valor las llamadas casas Giol y Gargantini, ubicadas en el carril Ozamis en el corazón de Maipú; construcciones edilicias patrimoniales que son verdaderas joyas de arquitectura, además de símbolos icónicos y emblemáticos de tiempos florecientes en la vitivinicultura local.

El convenio tiene entre otros objetivos el desarrollo, preservación y difusión del patrimonio cultural y su inserción permanente en la creciente oferta turística de la provincia de Mendoza.

FECOVITA enraíza así toda una historia a partir de sus orígenes con Vino Toro que este año cumple su 120° aniversario y actualmente reúne a 29 cooperativas y a 5.000 productores, siendo la más grande de América y uno de los grupos más importantes del país.

Rubrican así con su firma, la voluntad de trabajar de común acuerdo en resaltar los valores humanos que a través del tiempo han sido principios rectores y ejemplo para  el desarrollo de la industria del vino.

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Su historia

Según un informe de la arquitecta Graciela Moretti, los chalets Gargantini y Giol formaban parte de la bodega “La Colina de Oro”, establecimiento fundado en 1896 por Juan Giol y Jerónimo Gargantini. Cada uno construyó su residencia siguiendo los cánones del lenguaje Liberty. El chalet Gargantini se inspiró en las villas italianas aunque con un sello neomedieval. Con la estatización del conjunto vitivinícola, el chalet y su parque fueron transferidos al municipio de Maipú, que en 1994 le otorgó el uso de museo.

El chalet de Giol se inauguró en 1908, y fue el primer edificio de Maipú que contó con luz eléctrica, además de sistema de calefacción central por radiadores y el confort que le daban, además, las instalaciones sanitarias que tuvo desde el inicio. Antiguamente conformada por 44 hectáreas, la propiedad fue subdividida a fines de los años 80 al trazarse una calle entre la bodega y los chalets, perdiéndose así la unidad espacial original. Por sus valores, ambos chalets fueron declarados en 1999 Monumentos Históricos Nacionales.

Datos

Chalets Gargantini – Giol

Ubicación: Carril Ozamis 783, Maipú, Mendoza

Año: 1910; 1994 (Museo)

Autores: Arquitectos Manuel Mignani (proyecto) y Ricardo Ciancio (construcción).

Monumento Histórico Nacional (1999)