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La mejor sommelier de Argentina y cuarta a nivel mundial habló con Vinos y Buen Vivir sobre distintas cuestiones inherentes al desarrollo del vino argentino. Su mirada sobre los mercados externos y sobre la tarea en el servicio.

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Luego de haber alcanzado la posición 4 en el último mundial de Sommeliers, Paz Levinson, la mejor sommelier que tiene la Argentina sigue capacitándose y ejerciendo el servicio de excelencia de la mano de la propuesta de maridaje que tiene Virtus en París, Francia. Junto al chef argentino Marcelo di Giacomo y una cocinera japonesa, Chiho Kansaki, que estuvieron varios años trabajando con Mauro Colagreco, desarrollan una propuesta novedosa y elegante para combinar con las etiquetas más prestigiosas.

De visita en Argentina, para presentar junto a ellos y Bodega Trapiche, #ElBlendPerfecto habló con Vinos y Buen Vivir sobre distintos aspectos principales vinculados al crecimiento de la gastronomía y los vinos del país.

¿Cómo has visto la Argentina, en materia de vinos y gastronomía, en esta visita?

En las cenas que participé, estuve con muchos cocineros que vienen trabajando duro y he visto un cambio radical sobre todo en la atención por el producto. Esta vez, Chioo y Marcelo fueron a cosechar cada vegetal para servir en esa cena. Esto cuenta también cómo los productores se concientizaron y que cada restaurante y cocinero potencian esa actividad. Eso habla de una gastronomía que crece y la mirada que tienen los pares desde el exterior.

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Paz Levinson, es una de las embajadoras del vino argentino en el mundo

Para lograr la excelencia en la sommelerie ¿cuál es la clave?

Siempre es un camino de aprendizaje y evolución de lo que se va incorporando. Entonces uno va avanzando como espiral: estudiar, capacitarse y transmitiendo esos conocimientos, aplicándolo en el día a día del servicio, luego volver a capacitarse y así. Eso es fundamental, es como mi alimento. Preparar un concurso, un examen, creo que es lo que necesita la Argentina. Tener referentes que sean reconocidos en el mundo y muchas veces un diploma o un concurso te ayudan porque te dan visibilidad, además de estar avalado por diferentes instituciones, lo que lo vuelve importante para nuestra industria, que es muy dinámica.

Hoy hay varias discusiones en el seno de la industria: el Malbec, los terruños, las otras cepas, la frescura y demás. ¿Cuál es tu mirada sobre todas esas cuestiones?

Dejé de dividir Nuevo de Viejo Mundo, creo que Argentina tiene mucha historia y eso está a la vista. Me parece muy bueno que aparezcan vinos con Garnacha, con Albariño, ya que eso nos da diversidad y eso le hace bien al Malbec. Que los consumidores sepan que tienen nuestra cepa insignia, pero también otras cosas que vienen de Argentina me parece fundamental. Entonces hay que apostar a comunicar los distintos terruños que están en el país pero acompañado de mostrar la enorme diversidad de uvas y estilos que podemos producir. Todavía hay mucho para explorar. La apuesta por cultivar vinos cerca del mar es excelente, cuando uno está en Francia y ve que está toda cultivada, se da cuenta que hay variedades que se adaptan a distintos climas.

Virtus, muestra la simpleza de lo sofisticado. ¿Es posible que el vino argentino tenga que seguir ese camino?

La apuesta es encontrar el balance. Es algo que no debemos perder de vista y los productores lo tienen que tener en mente. Más allá de la madurez o no madurez, la clave es el balance. Hace algunos años, estábamos desequilibrados en cuanto a la madurez, los alcoholes, la sobreextracción. Si bien en todo el mundo se persigue ese objetivo, la búsqueda por el equilibrio es esencial. Como nosotros, en Virtus, que buscamos todos los días ese balance.

Viendo la Argentina desde París ¿Cuál es el mayor potencial que le ves al vino argentino?

El mercado externo necesita vinos de 15 US$ que sean frescos, puros y con cuerpo. No tenemos que perder nunca la atención sobre el equilibrio y eso en el Malbec se logra con el uso moderado de la madera y poder mostrar la pureza de la cepa: su costado floral, su aspecto de fruta y las diversas variantes que devienen de distintas regiones.