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Esta afirmación pertenece al equipo de Altos Las Hormigas, quienes avanzan en el desarrollo del Malbec de terroir en Argentina. La cosecha 2015 de este varietal, un clásico de la bodega, marca un punto de inflexión en su historia.

El Malbec Clásico es uno de los vinos más emblemáticos de Alto Las Hormigas, que junto con el Reserva fue el primer vino que elaboró la bodega.

En 2008 se pusieron un objetivo muy claro: lograr identificar el potencial de cada zona y la capacidad del Malbec como variedad para expresar su lugar de origen. Este proceso basado en la experiencia y la visión del equipo tuvo que arrancar desde cero, o casi, mirando Mendoza con nuevos ojos; un desafío para nada fácil y lleno de altos y bajos, éxitos y fracasos.

Es en esta cosecha 2015 del clásico Malbec, desde la bodega aseguran sentirse “muy felices con los resultados”; ya que “en este vino se aprecia por primera vez la manifestación de una sutil mineralidad, acompañada de un frescor y largo en boca que lo hace un vino muy distinto, con marcada personalidad”.

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El Malbec Clásico de Alto Las Hormigas proviene de Luján de Cuyo, un terroir con muy bajo contenido de arcilla y cierta presencia de carbonato de calcio. Un suelo al que llaman “fresco”, en cuanto permite evitar las notas ultra maduras, dulces y de mermelada.

“El trabajo realizado en nuestros viñedos propios, las grandes inversiones, todo el proceso de aprendizaje a través de la prueba y error, por fin nos han llevado a un resultado fuera de lo común”, señalan desde el equipo de Altos Las Hormigas.

La historia de este nuevo estilo de Malbec

Desde el 2010, la bodega trabaja junto  al especialista en terroir, Pedro Parra, a quien se sumó el enólogo Leo Erazo en 2012, buscando suelos interesantes en la zona de Medrano, Lunlunta y Maipú. De esta manera, fueron haciendo experiencia para entender, en esta zona y con estas condiciones climáticas, qué suelos podrían dar “el largo, el frescor y el tanino de grano fino” que estaban buscando en el vino.

En los primeros años se lograron vinos más frescos, gracias a la profundidad de los suelos, pero sin la tensión que buscaban. Esto los llevó a hacer más de 80 micro-vinificaciones por año, logrando hacer una biblioteca de vinos, tipos de suelos y fechas de cosecha única en su historia.

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El enólogo chileno Leo Erazo Linch.

Entonces emprendieron un “trabajo de hormiga” para llegar al estilo de vino que querían. “Cambiamos el sistema de riego en nuestra viña, implementando el riego por goteo. Trabajamos con el especialista en biodinámia Alan York, quien nos ayudó a adoptar un cultivo natural. Plantamos 23 nueva hectáreas, en alta densidad, cultivándolas de forma orgánica desde el principio, preparando el suelo con humus de lombrices”.

También descubrieron que en esa zona la presencia de piedras superficiales estaba en contra del estilo que querían para el Clásico.

“Las piedras hacen que las uvas maduren demasiado rápido, terminando en un estilo de vino gordo, maduro y dulce, que no queríamos. Esto nos llevó a tomar la difícil decisión de arrancar 8 hectáreas de viñedo que estaban sobre este tipo de suelo”, aseguran.

“Todo este largo trabajo, en búsqueda de la profundidad, de la tensión, nos ha llevado hasta este Malbec cosecha 2015. Un vino que nos llena de orgullo, ya que tiene un carácter nunca antes visto en un Malbec de estas zonas. Su elaboración sin uso de madera, con maduración en cubas de cemento por 12 meses, resalta este carácter confirmándonos que vamos por el buen camino”, ratifican desde Alto Las Hormigas.

“Hoy podemos plantarnos y afirmar con seguridad que no solo el Valle de Uco produce Malbecs con mineralidad. Un nuevo y gran paso en el camino que hoy está forjando Altos Las Hormigas para desarrollar los Malbecs de Terroir en Argentina”, finaliza el informe de la bodega.