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Así lo afirma el principal referente que tiene hoy Belasco de Baquedano, la bodega del Grupo La Navarra de España en la Argentina. Luego de la muerte de su padre hace unos meses, su hijo seguirá adelante con el sueño de explorar lo mejor de los vinos del Hemisferio Sur. Cambios y nuevas apuestas.

La ilusión de la Familia Belasco por ampliar su presencia en el mundo del vino lo trajo hasta la Argentina, una de las primeras potencias mundiales en la elaboración de vinos de calidad y desde el 2004 Belasco de Baquedano se fue posicionando como una gran referencia de los vinos importantes de este país.

Para continuar ese sueño, concretado por su padre, Mikel Belasco hoy se encuentra al frente de la misma, con grandes desafíos por delante y la constante tarea de adaptarse a los vertiginosos cambios que hoy tiene la industria en la Argentina. Vinos y Buen Vivir tuvo una charla en el exclusiva con quien llevará las riendas de ahora en más en la bodega.

-¿Qué buscaron al comienzo?

-Quisimos ser una bodega Premium, por eso compramos uno de los mejores viñedos que había en la zona de Agrelo, en Luján de Cuyo, con un gran antigüedad lo que nos da bajos rendimientos y luego construir un edificio de alta gama, en donde elaborar vinos que trasladen esta tipicidad del terruños a todos los consumidores. De esa calidad de vinos es de la que mi padre se enamoró hace bastantes años; y era un proyecto que tenía en mente de hace mucho tiempo. Hoy desde mi perspectiva, desde España, hay que reconocer que los vinos que hacen en el Nuevo Mundo, en particular en Mendoza, ya son de fama mundial.

-¿Cómo lo definís hoy al vino argentino y en particular a los que elaboran en Belasco de Baquedano?

-Por mi labor anterior, que estaba estrechamente vinculada al mercado de Estados Unidos en comercio exterior, hay que reconocer que Argentina y especialmente Mendoza supo dar con la clave en el estilo. Son vinos que son más fáciles de tomar, muy aparentados a la fruta, y que se han llenado de elegancia para poder competir con la calidad y la fama de los vinos famosos de España, Francia o Italia. De hecho, hoy en día se pegan en las góndolas de cualquier tienda o restaurante. Por eso es muy bonito, poder tener una bodega en cada pie del océano. El vino que hacemos en España es más tradicional y el vino de aquí nos permite llegar a clientes que están deseosos de probar estilos más afrutados y con menos madera.

Mikel seguirá apostando a la calidad y prestigio que caracterizó a la bodega.

-¿Cómo es tu visión de los mercados externos y en particular la relación de Argentina con ellos?

-Durante estos últimos años hemos tenido una gran ventaja competitiva, en el sentido de que el precio de la uva y el vino ha sido relativamente bajo y bastante estable. Ahora aparece un problema con los precios, debido a los resultados de las últimas vendimias y creo que va ser un reto para los vinos de Mendoza, y sobre todo cómo afrontar esa variable con el mercado americano. Hay que ver cómo reacciona, porque por ejemplo España es un mercado muy regular que produce vinos de buena calidad a un precio muy bajo y ahí aparece como un gran competidor de Argentina.

“España es muy famosa por el turismo, pero es muy raro que se llegue por el vino. En ese sentido nos ganas de cabeza.”

-Tienen aquí en Mendoza una gran apuesta al enoturismo (restaurante, sala de aromas, recorrida por los vinos, eventos)….

-Lo que más nos sorprendió de Mendoza, fue darnos cuenta del gran interés turístico que provoca este lugar. Hoy es un gran capital del vino a nivel mundial y eso en España es muy difícil de encontrar. Es muy famosa por el turismo, pero es muy raro que se llegue a España por el vino. En ese sentido nos ganas de cabeza. Por eso, aquí era esencial tener la estructura necesaria para recibir ese caudal de visitantes que llegan a la provincia, con diferentes opciones dentro de la propuesta. Un restaurante, una recepción para conocer los productos y las visitas guiadas y degustaciones.  Y posteriormente creamos la sala de aromas, que es la mayor de Latinoamérica, y la verdad es que a la gente les encanta y la pasa muy bien.  Es divertida, pero también se aprende y los profesionales también la disfrutan mucho.

-¿Cuáles son los desafíos y perspectivas que tenés al frente de la bodega?

-En lo enológico, la idea es incorporar otros vinos, más allá del Malbec. Hasta ahora éramos una bodega conocida por esta cepa, pero no está mal sumar variedades de gran éxito en la Argentina.  Y en lo que respecta al turismo, la idea es llevar a cabo algunas acciones específicas que sigan dando valor a la experiencia. El asado es muchas veces lo que buscan los visitantes y queremos que sea parte de Belasco.  La música en la gran terraza que posee la bodega, con la Cordillera en el frente donde todo el mundo se queda encantado, son los aspectos esenciales que hay que profundizar.