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El reconocido enólogo y referente indiscutido de la industria del vino, presentó parte del portfolio de su propia marca MPW, en una exclusiva degustación en la vinoteca de su amigo Alejandro Vigil, ubicada en Palmares.

Fotos: Marcelo Carubin /VyBV

Tener la oportunidad de vivir de cerca la experiencia de cómo se da vida a un vino, muy pocos la tienen y más aún en la voz de uno de los enólogos más reconocidos de Argentina -y del mundo- como es el mendocino Marcelo Pelleriti.

Invitado a formar parte del ciclo de degustaciones que mensualmente organiza la vinoteca “El Enemigo”, ubicada en el centro comercial Palmares Open Mall, Pelleriti dirigió un encuentro en donde compartió su expertise  en este apasionante mundo; en ese lugar en donde hace años y junto a la música (su otra gran pasión) ha encontrado su manera de expresar y sentir a esta bebida.

Marcelo Pelleriti.

Cerca de una veintena de personas pudieron disfrutar de este gran encuentro junto al winemaker que hoy dirige no solo Bodega Monteviejo y proyectos de gran prestigio en el exterior, sino su propia línea denominada MPW (Marcelo Pelleriti Wines); logrando en todos los casos, un reconocimiento que va más allá de Mendoza.

Así, la nueva degustación del ciclo de Vinos de Autor estuvo conformada por distintos varietales de la más excelencia calidad y provenientes de tres zonas de vinos mendocinas: Vista Flores, La Consulta y Altamira.

“Creo mucho en el equipo de trabajo” fue una de las frases con la cual el enólogo dio inicio al encuentro para luego invitar a los presentes a ver el trabajo que se realiza tanto en Bodega Monteviejo como aquel que se tras más de 15 años dirigiendo las cosechas en Bordeaux de Chateau La Violette y Chateau Le Gay, ambos propiedad de la Familia Peré-Vergé al igual que Monteviejo para cosechar las uvas que luego, darán origen a exquisitos varietales.

“La música del trabajo, la adrenalina que se tiene es lo que quiero transmitir en cada vino, ya que siento que en la sumatoria de detalles, también se aporta para lograr un gran producto”, enfatizó Pelleriti.

Seis vinos engalanaron la velada. Los blancos tuvieron a su cargo la apertura de la degustación a través de un Semillón Altamira proveniente de uvas de un viñedo de 60 años, para luego continuar con un Sauvignon Blanc 2017 Blend de Blancs y, finalizando la triada, con un Chardonnay 2016. “Un vino blanco más allá de un aperitivo puede ser un excelente acompañante de una comida”, expresa el winemarker.

Los tintos, por su parte, fueron quienes cerraron el exclusivo encuentro. Allí, un Malbec 2014 Reserve, un Cabernet Sauvignon 2015 Signature y un Blend of Terroir 2013 brillaron tras desplegar sus aromas y taninos entre los presentes en una noche simplemente, de verdadero lujo.

Vino y Buen Vivir acompañó este momento junto a los invitados que acudieron al evento.

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