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Carlos Iannizzotto, referente del sector cooperativo y presidente de CONINAGRO, nos brinda su mirada del momento que atraviesa Mendoza y la situación de la actual cosecha 2017.

Dejamos en el pasado la mala cosecha del 2016. En 2017, debemos enfocarnos en mejorar, vinculando al productor con la parte industrial e incorporando tecnologías que brinden un potencial mayor a la vitivinicultura. Además, necesitamos incluir a la juventud y promover su participación en el desarrollo agroindustrial del país”, resalta  en un informe, Carlos Iannizzotto, presidente de la Confederación Intercooperativa Agropecuaria (CONINAGRO) y dirigente de la Asociación de Cooperativas Vitivinícolas Argentinas (ACOVI) y FECOVITA.

Todo parece demostrar que será una buena cosecha en términos enológicos pero escasa en quintales, cuantitativamente hablando, lo que significa que alcanzará para abastecer el mercado.

“Lamentablemente el mercado interno no reacciona. Los costos y las tarifas aumentan y afectan día a día al pequeño y mediano productor. Por otro lado, el sector externo está complicado. El atraso cambiario no va conforme a la inflación y esa realidad está dificultando la situación del sector”, resume Iannizzotto respecto a las principales dificultades de la industria.

vendimia

Vendimia 2017. La mirada del sector cooperativo.

La solución para el presidente de CONINAGRO sería “bajar los aranceles y políticas que favorezcan la integración y los créditos con un plazo mayor a los siete años”. Además, “conseguir una baja tasa para inversión de capitales, mejorando la tecnología para asegurarse un futuro”.

Desde FECOVITA, se informó también, se está trabajando en incrementar el valor agregado, incorporando los paquetes tecnológicos que la vitivinicultura necesita para ganar competitividad. Ya se ha sumado tecnología para los servicios de recepción de uvas como también en el servicio de laboratorio.

“Estamos trabajando en consenso con el gobierno y legisladores mendocinos y nacionales en un proyecto de ley para lograr un seguro agrícola y, así, generar los cambios estructurales que tanta falta le hacen al sector para crecer y demostrar todo lo que es capaz. El seguro agrícola es una necesidad imperiosa”, agregó.

“Tenemos la oportunidad de dejar atrás errores y mejorar nuestro rendimiento y competitividad a nivel nacional e internacional. Es el momento para que el sector tome vuelo, para que mejoren nuestras producciones y, así, mejore nuestra economía regional. Llegó el momento de ocuparse de la vitivinicultura“, concluye Iannizzotto.