COMPARTIRShare on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn

Así lo expresa Alejandra Muscolini, directora de Arte de Argency, agencia de diseño y publicidad especializada en comunicación vitivinícola. Durante más de 15 años de experiencia, la agencia viene trabajando con una amplia variedad de marcas,  y en esta nota hablamos de las tendencias actuales en materia de imagen de vinos.

firma bj

Siempre es de vital importancia hacer foco en líquido que presenta cada bodega, pero la imagen es de suma importancia en ese contacto cara a cara que tiene la botella de vino frente al consumidor en el punto de venta. Por esto, el desarrollo de la imagen y comunicación del vino en Argentina ha evolucionado en distintos caminos y hoy pensar un vino sin tener en cuenta este aspecto, es un error que no se permiten las marcas que compiten en el mercado.

Argency, especializados en comunicación vitivinícola, vienen pensando hace más de 15 años en estos temas y hablamos con su Directora de Arte, Alejandra Muscolini, de lo que tenés que saber en materia de imágenes en los vinos.

– ¿Cuál es tu percepción actual sobre el diseño que se esta aplicando en el mundo del vino?

-Es más maduro y de mayor calidad que hace algunos años. Las bodegas han tomado conciencia del rol fundamental que tiene la imagen para construir marca y vender un vino. Esto hace que se tomen en serio el tema, y que confíen el diseño del packaging a profesionales creativos capacitados para hacerlo. Hay diversidad de estilos. Pero en grandes rasgos se perciben dos vertientes, una más clásica y otra más rupturista.

Desde hace un tiempo, nos sorprende encontrarnos en Argentina con conceptos y diseños que no tienen un link directo con el nombre de la familia, de la finca, de la bodega, del fundador. Nombres como Hey Malbec, Topo, Vértigo o Mosquita Muerta, que no necesitan tomar caminos tradicionales por su relación más desprejuiciada con la industria, y que han entendido que muchos consumidores tienen ganas de divertirse con el vino, sin complicarse con tecnicismos o trayectorias. Además, hay una atomización tan grande de marcas, que la premisa de diferenciarse es fundamental para sobrevivir.

tonel 137

Una de las creaciones que rompe con el estilo tradicional de las etiquetas argentinas.

Pero si prestamos atención a los vinos argentinos más vendidos en el mundo, la imagen va por caminos más tradicionales, desde la puesta tipográfica, hasta la temática y estilo de ilustración. En los rankings de vinos argentinos más vendidos en el exterior nos encontramos marcas como Catena, Trapiche, Zuccardi, Terrazas, Norton, Toso. Estamos hablando de vinos muy representativos, porque son las etiquetas que están construyendo nuestra marca país.

-¿Cuánto creés que influye en el consumidor actual una etiqueta a la hora de adquirir un vino?

-La imagen de un vino siempre influye en el consumidor, porque si está bien diseñada, puede decir mucho acerca del producto. Pero va a influir en menor o mayor medida de acuerdo al tipo de consumidor. Hay una segmentación bastante específica de los tipos de consumidores de vinos, pero el packaging de un vino va a impactar mucho más en una persona que no tiene tantos conocimientos sobre este tema, que en un “wineista” o gran conocedor, para quien el vino es un hobby y tiene más claro lo que está buscando beber o coleccionar.

Otro factor tiene que ver con la edad del consumidor, es más probable que una persona joven esté dispuesta a probar cosas nuevas y compre un vino porque la etiqueta le gustó o porque quiere impresionar a sus amigos en una cena.

Hoy la comunicación vitivinícola es una pieza fundamental en el engranaje de esta industria.

-¿Creés que el estilo actual de las etiquetas representa el espíritu del vino argentino?

-Creo que lo representa teniendo en cuenta una de las principales características de la Argentina, que es la diversidad. Lo interesante es que hoy existen diferentes estilos que responden a las distintas concepciones o maneras de entender un vino. Por eso encontramos etiquetas más “clásicas”, que generalmente son parte fundamental del portfolio de las grandes compañías vitivinícolas, con marcas ya posicionadas, que son muy vendidas y reconocidas en el mundo. Por otro lado encontramos vinos más osados con estrategias de comunicación más rupturistas y frescas que pertenecen a una nueva generación de enólogos, probablemente más independientes, y que encuentran en el vino y su imagen, no solo un canal para expresarse, sino también para llamar la atención.

ale-muscolini-2

-¿Cuando considerás a una etiqueta exitosa?

Cuando no defrauda al consumidor. Cuando es coherente con el vino, con su estilo, calidad y precio. Medir el éxito de una etiqueta en relación a sus ventas, es un poco arriesgado, porque para vender un vino se necesita muchísimo más que un lindo packaging. Hoy la estrategia de comunicación es igual o incluso más importante.

La imagen del vino tiene una gran responsabilidad, de eso no hay duda, porque actualmente, con internet y las redes sociales, las góndolas están en todas partes: en su propia web, en sitios de e-commerce, en los contenidos de Facebook, Snapchat o redes más específicas como Vivino, en un banner de un sitio de noticias. Pero en esas “vidrieras” hay que contar historias. Hay que tener claro que poner solamente la foto de la botella no es suficiente, debe haber un mensaje en esa botella, un mensaje que conquiste, que enamore.

-No es sólo la etiqueta entonces…

-Para nada. En la actualidad estamos todos ávidos de consumir contenidos de calidad. Y en el mundo del vino hay mucho para contar. Cada vez existen más medios para dispersar los mensajes. Imaginate que nosotros también hacemos etiquetas con Realidad Aumentada, etiquetas que, escaneándolas con tu smartphone te devuelven un mensaje, un video, un juego, lo que se te ocurra…

Por eso la elaboración de esos mensajes debe ser tan cuidadosa como la creación de las etiquetas. Hay que entender que la construcción de marca sólo se logra con una estrategia de comunicación sólida y coherente con cada proyecto, que no sólo hable de sí misma, unidireccionalmente, sino que entretenga y se relacione con el consumidor.

Si potenciamos con buenas estrategias de comunicación las condiciones de suelo y clima inmejorables que tiene Argentina, sumado a enólogos y bodegas que mejoran constantemente la calidad, al vino argentino no lo para nadie.