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El conocido músico argentino expresó el valor artístico que tiene el vino, a diferencia de otras bebidas alcohólicas. La elaboración de su propio vino junto a Marcelo Pelleriti y un gran análisis de la realidad que vive el rock argentino.

firma bj

Hablar junto a Gillespi, en primera instancia es absolutamente divertido. Un personaje simpático y ameno que facilita la conversación y los detalles de su gran carrera musical. Es uno de los grandes artistas que ha dado la música argentina y junto a su trompeta (también tecladista y vocalista) está ubicado en el vitrina central de los grandes referentes del rock nacional.

Como la gran mayoría de sus colegas artistas, hoy disfruta del vino más que cualquier otra bebida y hasta se anima a tener el propio, de la mano de Marcelo Pelleriti, el enólogo del rock.

Vinos y Buen Vivir habló en un charla distendida y descontracturada en el marco de su presentación de Jazz y Vino en Bodega Monteviejo. Su relación con el vino, el rock y los medios, dejaron conceptos dignos de repasar.

Con el vino ¿Cómo sos?

No soy tan teorico. Soy como un animal de la vida. Empecé a tocar la trompeta y después estudié. Al revés.  Y con el vino me pasa lo mismo. Me ha pasado que me han regalado vinos muy famosos, con cosechas tradicionales, que costaban mucho dinero, que había que oxigenarlos y la verdad que te lo cambio por cualquier vino de la góndola del supermercado. Me gusta el vino joven, con dejo frutal y de segunda copa.

Junto a Marcelo Pelleriti en plena performance.

Junto a Marcelo Pelleriti en plena performance.

El lugar común es decir que hay vínculos entre la música y el vino, pero ¿Es realmente así?

El vino es un facilitador del espíritu humano, de la conversación, de la amistad, de la música. Es un compañero del compositor. Conecta a la gente, en un plano que no es intelectual, que es sensorial.  Es una maravilla el vino. Soy un amante del vino, porque tomaba con mi papá cuando tenía 20. Hoy , a los 51, con 30 años en el rock y la vida nocturna que me he dado de probar bebidas de todo tipo, te digo que desde hace varios años que me gusta sólo el vino. Si lo sabes llevar, te va avisando.  “Mirá, pará un poco”.(Risas)  El vino es una bebida fundamental.  Es bueno para la amistad, para el matrimonio, para la primera cita, para cerrar un negocio…es bueno para todo.

Elaborás un vino con Pelleriti. ¿Cómo es el vino de Gillespi?

Lo hicimos el año pasado, y Marcelo me dijo un día ¿Hagamos un vino? Y sí. Es como que me invite Ferrari a armar un auto de carrera (risas). Y entre variedades y algunas planillas, armamos un blend, con Malbec, Cabernet Franc y Merlot. Y lo que sucede, que es tan buena la materia prima que todo sale espectacular.

Rock y vino argentino, una mirada particular

Y en un paralelo, el rock argentino se le parece al vino. Es un caso único en la región, digno de analizar. ¿Qué mirada tenés hoy de la música nacional?

Es interesante esa pregunta, porque el rock argentino fue un fenómeno difícil de explicar en el mundo entero. Nosotros inventamos un rock con características propias y con enorme calidad, que fue pionero en Sudamérica. Y conquistó Iberoamérica, porque pensá todo el desembarco de artistas argentinos en España, desde Aquelarre en la dictadura militar, pasando por Moris, Alejo Stivel, el grupo Tequila, Ariel Roth con Andrés Calamaro (Los Rodriguez), Melingo y muchos más que le mostraron a España lo que era hacer rock, porque el genero en ese país no era bueno. Y por eso son considerados artistas descomunales allí. Calamaro allá es Bob Dylan, llena estadios en todas las giras.

Pelleriti sostiene el nuevo libro de Gillespi, junto a Henry Parent, propietario de Monteviejo.

Pelleriti sostiene el nuevo libro de Gillespi, junto a Henry Parent, propietario de Monteviejo.

Nuestro rock fue groso. Charly García conquistó América, Soda Stereo fue más allá. Miguel Mateos, Los Enanitos Verdes, Los Cadillacs, Fito Paez llenó la Plaza de la Revolución en Cuba (30.000 personas) y hoy lamentablemente se ha perdido esto. Por la desgracia de Gustavo Cerati, la desgracia de Luis Alberto (Spinetta), Pappo, Charly que está todo escorado. Andrés (Calamaro) se fue a vivir al exterior, Fito cada vez que hace algo tiene quilombo, porque lo critican.

Y están los chicos nuevos, pero que no hacen el rock argentino. Hacen un rock más globalizado, con elementos de la música latina, reggaeton, con rap, con cosas que tranquilamente podrían ser de Centroamérica, de México o Estados Unidos.  Vos escuchas Molotov, Calle 13 o kuryaki y no sabes de qué país provienen. Antes escuchabas Charly García, y decías Argentina. Spinetta es un fenómeno global, es del planeta su música. Descomunal como Cerati, con ese profesionalismo y creatividad única.

Un músico que entiende el medio

Y con los medios te pasa lo mismo en la Argentina…

La radio me gusta muchísimo. Sigue teniendo voces que vale la pena escuchar y está más cerca del oyente. La televisión está en ese mundo un poco berreta y barato del chisme, de la polémica, de la “grieta”, de toda esa porquería que no nos hace nada bien.

Música, vinos y amigos.

Música, vinos y amigos.

Es una especie de paco, que no podemos dejar de consumir y que nos hace mal. Porque después odiamos al vecino, queremos chocar al de la esquina, pasamos por arriba al ciclista. Pero a la vez somos adictos y necesitamos la dosis de esa porquería . No está ayudando para nada. Se hacen los esclarecidos, y confunden a la gente, la ponen de malhumor. De alguna manera, propicia muchas de las cosas malas que nos pasan.