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Hans Vinding-Diers, el reconocido winemaker danés, por primera vez se incorpora a una bodega mendocina. A partir de ahora será asesor exclusivo de la firma ubicada en Gualtallary.

Junto al equipo de Bodega Andeluna liderado por el enólogo Manuel González, los primeros pasos de Vinding-Diers se centran en los viñedos, fomentando el trabajo de cada parcela por separado para entender en profundidad, la identidad de cada una y apuntalar la utilización de prácticas orgánicas.

El objetivo principal del trabajo de Hans Vinding-Diers es potenciar las tres líneas de productos de la bodega: Andeluna 1300, Andeluna Altitud y Andeluna Pasionado; optimizando la calidad de los vinos y, en conjunto con el equipo, crear nuevas líneas, desarrollando y ampliando mercados cada vez más exigentes. Para ello, visitará la bodega cinco veces al año: antes, durante y después de la cosecha.

“El gran desafío es trabajar en un territorio desconocido para mí, y especialmente por la reputación con la que cuenta hoy el lugar. Es una gran oportunidad poner las manos en este terruño y entrar así al club de los Grandes de Gualtallary”, afirmó el consultor internacional.

“Me sedujo la decisión de la bodega de escuchar, de abrirse y de avanzar hacia el futuro de un modo dinámico. Estos factores, asociados al gran equipo técnico de Andeluna, hicieron de este trabajo una situación ideal”, enfatizó Hans.

Hans Vinding-Diers nació en Stellenbosch, zona vitivinícola por excelencia en Sudáfrica, es danés y ha formado parte de famosas bodegas por diversas partes del mundo. En Argentina recaló hace una década cuando junto a la condesa Noemi Marone Cinzano, famosa productora de vinos italianos, con quien fundó en Río Negro la bodega Noemía.

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Manu González, enólogo de Andeluna.

“El foco de la asesoría de Hans está puesto en la obtención de vinos elegantes y con poca invasión de madera para obtener una fiel representación del lugar. Queremos obtener vinos tomables pronto, actuales, modernos y de alta aceptación”, aclaró el jefe de enología, Manuel González. Hans confía en nuestra enología. Es muy interesante escuchar e intercambiar con alguien con su trayectoria y visión internacional”, explicó.

Junto al nuevo asesoramiento, el objetivo de Andeluna y su equipo es el de transitar el camino de la sustentabilidad. Se están realizando algunas acciones e incorporando buenas Prácticas de Manufactura (BPM) y BPA (Buenas Prácticas Agrícolas). Al mismo tiempo, se están planificando algunas inversiones para trabajar en el viñedo, así como también un mejoramiento en la calidad de la madera de las barricas que se utilizan en bodega

La bodega se encuentra bajo la conducción de la familia Barale desde el 2013, llevando adelante el sueño de elaborar vinos de alta gama en el terruño de Gualtallary, a 10 kilómetros de Tupungato, en el Valle de Uco. La familia, con una trayectoria de más de 10 años en el mundo del vino como propietarios de Finca Martha en Villa Atuel, realizó inversiones en la bodega, poniendo el acento en el grupo humano y en las reconversiones que debían hacerse tanto en la finca como en la bodega, apostando a la innovación.