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Lo afirma Franco Falasco, de Bodega Los Haroldos, quien asegura que en esta región se encuentran vinos jóvenes, con mucha fruta y muy amables. Además cuenta sobre el crecimiento de la empresa y las nuevas inversiones en el Valle de Uco.

Cuarta generación de una familia que lleva más de 70 años en la industria, Franco Falasco (31) es la imagen renovada de una empresa que desde hace algún tiempo emprendió un fuerte camino en materia de inversiones, apostando mejorar constantemente la calidad de sus vinos y satisfacer las demandas del consumidor actual.

Junto con su padre, Jorge Falasco, continúan la tradición de elaborar vinos honrando los principios que dieron origen al sueño de su bisabuelo Octavio, quien se radicó en Chacabuco, provincia de Buenos Aires, donde distribuía los vinos originarios de Mendoza, y que luego continuó su abuelo Haroldo Santos Falasco.

De manera exclusiva Vinos y Buen Vivir dialogó con Franco Falasco durante una visita a la bodega junto a todo el equipo enológico, hoy comandado por Gustavo Martínez, Pablo Sánchez y Daniel Sancho.

-Los Haroldos está trabajando muy fuerte en el mercado interno y tienen muchas novedades ¿Cuál es la idea de la bodega y hacia donde van?

-Básicamente hoy tenemos dos unidades de negocios totalmente diferenciadas. Por un lado Los Haroldos donde tenemos la línea Nampe, con sus 10 varietales, un nuevo desarrollo que se llama Chacabuco, donde de alguna manera marcamos el progreso que ha tenido la bodega, un proyecto dinámico y versátil. Después tenemos la línea Estate, con 6 productos; la línea Reserva de Familia, con 3 varietales y cerramos el portfolio con un espumante. Cabe destacar que estamos con un cambio de packaging muy interesante, con una nueva etiqueta y botella; además de una constante mejora de calidad en nuestros vinos cosecha tras cosecha.

-Además hay un proyecto nuevo…

-Sí, y lo más importante es que es un proyecto que lo estamos manejando la cuarta generación de la familia. Se trata de la tercera unidad de negocios de la empresa y es el proyecto Familia Falasco Premium Wines, donde nacemos con un vino que se llama Hermandad, donde tenemos dos iconos, un Malbec Blend de Terroir del Valle de Uco, de tres regiones diferentes y un Blend de tintas, compuesto de Malbec, Cabernet Sauvignon, Merlot y Petit Verdot. Ambos vinos tienen 18 meses de barrica de roble francés de primer uso y un estilo súper diferenciado.

-¿Cómo es el vínculo de la bodega con el consumidor?

-Para nosotros es muy importante abrirle las puertas de la bodega al consumidor. Cuando viene a la bodega se encuentra con algo que no esperaba. Muchos se sorprenden al ver la tecnología de punta que tenemos. En general, las críticas son muy positivas. Con el correr de los años y los cambios que venimos realizando, especialmente en materia de inversiones, el resultado final se aprecia en los vinos y eso el consumidor lo ve y es muy válido.

Franco junto a su equipo enológico.

-¿Existen prejuicios con los vinos de la Zona Este? ¿Cómo lo percibís?

-En la Zona Este todo comenzó cuando no existía nada. Por supuesto que en el Valle de Uco encontramos unos suelos increíbles, una gran amplitud térmica y una concentración superior que brindan un diferencial a la hora de hacer vinos cualitativos. Pero en el Este encontramos vinos con mucha fruta, vinos muy amables, muy jóvenes y muchas bodegas en la industria, tienden a buscar varietales en esta zona, por el solo hecho de lo que le otorga a cada producto. Esta es la Capital del Bonarda y desde la industria estamos luchando para que no sea más un vino de corte, sino que vaya como un monovarietal. Creo que es una cepa con gran proyección en la Argentina.

– ¿El consumidor argentino diferencia las zonas?

-El Este es una zona de mucha producción, más cuantitativa que cualitativa, pero el consumidor tiene que conocer absolutamente todo, desde la Patagonia, el Valle de Uco, el Norte y también saber que muchos productores dependen de esta zona. No hay que desprestigiarla para nada, nosotros traemos mucha uva del Valle de Uco, alrededor de 250 mil quintales, de diferentes regiones, pero la gente se tiene que sacar el mito de que si una bodega está en la Zona Este no puede hacer calidad, eso es una mentira. Creo que se puede cambiar ese pensamiento cuando la persona prueba los vinos y conoce la bodega.

-Estás viajando mucho y tienen presencia en varios países. ¿Qué perspectivas tienen en el mercado externo?

-Nosotros somos muy fuertes en el mercado doméstico, en todo el país, tenemos una distribución muy buena. Pero desde hace varios años venimos poniendo nuestros objetivos en el comercio exterior. Actualmente estamos posicionados dentro de las  20 bodegas más exportadoras del país, llegamos a más de 45 países del mundo, con un promedio de 60 mil cajas mensuales y un precio muy competitivo de exportación. El desarrollo de la línea Premium también se debe a que muchos de nuestros importadores, principalmente en Asia, Brasil, Estados Unidos, Canadá e Inglaterra, nos estaban demandado un producto de esta categoría. Para nosotros también ha sido un empuje para el desarrollo del nuevo proyecto Familia Falasco Premium Wines. Por eso, con el equipo de mercado externo de la bodega estamos viajando y fortaleciendo la marca Los Haroldos y desarrollando los nuevos proyectos de mayor rango.

-¿Cómo ves la situación actual que vive la industria?

-Estamos atravesando un momento crítico y delicado, especialmente para las economías regionales y puntualmente la vitivinícola. Todavía tenemos una economía cerrada, pero todo negocio del mundo hoy pasa por la economía de escala. Nosotros tenemos un producto de rotación donde tenemos una economía de escala y progresiva que nos permite bajar costos, crecer y mantenernos firmes para hacer inversiones.