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Fue mi mejor elección, sedujo mi espíritu, enamoró mis sentidos, activó mi energía. Y puedo afirmar con emoción que volveré a esta tierra.

Firma casagrande

Colombia y su realismo mágico provocaron una hipnosis decisiva en mi voluntad de viajar a aquel territorio extenso, colorido, salsero, diverso cultural y geográficamente, entre carnavales, fiestas populares, ferias, reinados, lagunas, ríos, puestas del sol en el mar, parques nacionales, sierras, selva y una innumerable variedad de atractivos turísticos que solo podés sentir si transitás su cultura.

Primera parada: Bogotá

Llegué en un momento ideal. Bogotá parecía París, toda iluminada con luces led por doquier formando diversas figuras. La capital de Colombia y, al mismo tiempo, capital del Departamento de Cundinamarca tiene temperaturas que oscilan de los 6 a los 21 centígrados, por lo cual es mejor que te vayas con algún abrigo para afrontar el frío matinal. La temperatura es parecida a Mendoza en primavera. Es decir, que hay una gran amplitud térmica pero en líneas generales el tiempo es agradable.

El primer día te recomiendo ir directamente a La Candelaria que se encuentra en pleno centro histórico de Bogotá. Tal como me sucedió en D.F. México y en Lima, se trata de ciudades donde su zona histórica está en un extremo y la zona más moderna en la otra punta. La opción es moverse a pie, u otro medio de locomoción.

Cerro Monserrate y La Candelaria

Wake up temprano así disfrutás el día al máximo. Primer punto turístico el Cerro Monserrate que con sus más de 3 mil metros de altura entrega al visitante una vista panorámica de la amplia Bogotá. Llevate vestimenta y calzado cómodo para recorrer el vía crucis, entrar a la Iglesia del mismo nombre, hacer una parada en el restaurante y luego descender en funicular, el mismo medio que te lleva a la cima.

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Cerro Monserrate

Desde allí podés movilizarte hasta La Candelaria, la zona bohemia en el centro histórico de Bogotá. Como cita obligada debés llegar al Chorro de Quevedo, donde al parecer estuvo el primer asentamiento español. Haciendo un giro de 360° encontrarás edificios estilo colonial, la plaza, cafés típicos, una fuente de agua, el puesto de libros abierto al público, algo que abunda en toda Colombia. Diría que hay un culto a la lectura. Zambullite en sus callejones, como el de Las Brujas donde tu cámara fotográfica no descansará.

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Barrio La Candelaria

Las opciones gastronómicas a lo largo de La Candelaria son variadas. Te recomiendo hacer un stop para tomar un tinto campesino en el café Juan Valdez de la calle 11 y carrera 2 o bien almorzar en El Gato Gris. Me llamó la atención que el almuerzo viene acompañado, casi siempre con arepas de maíz que escoltan todos los platos. O casi todos.

Museo Botero

Has recargado energías y es hora de reemprender el rumbo por las calles empedradas de esta tierra prometida que fundara Gonzalo Jiménez de Quesada, podés encauzarte hasta el Museo Botero y admirar la obra del pintor y escultor colombiano nacido en Medellín, Fernando Botero.

La mano gigante que se encuentra en el hall de ingreso al museo te atrapa para que empieces el tour cultural. La primera sala te sitúa de lleno en su concepto de arte donde la volumetría adquiere una dosis exaltada de belleza.

La Mona Lisa

Me sentí plenamente identificada con Botero y su obra. La Mona Lisa, versión boteriana irradia calidez, complicidad. Empatizamos mutuamente. Me sentí proyectada. Admiré al Botero que vivencia la mujer desnuda en una dimensión humana, híper realista, casi como el personaje La Estanquera del film Amarcord de Fellini. Lejos de cualquier análisis artístico solo me sitúo en lo que la pintura y esculturas de Botero me dicen. Cada voyeur arrojará al verlas su propia conclusión.

Mona Lisa de Botero (1)

Mona Lisa de Botero.

Además de las obras de Botero, podrás apreciar una muestra de pintores del mundo. En mi caso de Dalí, Joan Miró y Picasso. Supremo! De allí directo a la siguiente parada. Podrá ser el Museo del Oro, La Puerta Falsa, un pequeñísimo restaurante que data de 1816 que no es poco. Y justo en la esquina tomarte un Canelazo.

Canelazo

El vino es a Mendoza, lo que la grapa es a Italia; el tequila a México y el canelazo, aguardiente y café o tinto campesino es a Colombia. Si bien dicen que el canelazo se consume también en Perú, Ecuador, Norte de Argentina yo nunca lo había probado en estos terruños. Y, obviamente, incursioné en la degustación de esta novedosa infusión aromática que se prepara con 3 tazas de aguardiente; 3 de agua de panela; 6 astillas de canela; azúcar o sal. Algunos dicen que es una bebida típica navideña, pero cualquier ocasión es válida para hacer fondo blanco con un buen canelazo y más si hace frío.

Obleas de Mick Jagger

Mientras vas tomando el canelazo, que podés comprarlo en la vía que conduce a la Plaza Bolívar, sobre la carrera once, aprovechás para comprarte un clásico callejero: las obleas. Podés ponerle cualquier relleno y son muy saludables. Eso sí. Si bien hay varios vendedores de obleas, hay un puesto muy especial que se llama Obleas de Mick Jagger. El nombre obedece a que durante la última gira mundial, el líder de la banda Rolling Stone paseó por estas calles y se detuvo en el puesto de obleas, que luego adoptó como marca registrada el nombre de Mick Jagger, honrando el paso del vocalista de la banda inglesa que compró obleas y dejó una suculenta suma por el típico dulce.

Obleas de Mick Jagger

El stone inmortalizado en la comida callejera.

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Y si te quedás con ganás de más, las historias de realismo mágico y la bella Colombia, continuarán en Vinos y Buen Vivir.